
Las eslingas son componentes esenciales en cualquier obra de construcción, ya que facilitan el levantamiento y transporte seguro de cargas pesadas. Están fabricadas con materiales resistentes y duraderos, garantizando la seguridad tanto de los trabajadores como de los materiales.
La vida útil de una eslinga depende de múltiples factores, como la fecha de fabricación, el material, las condiciones de uso y el mantenimiento. Antes de adquirir una eslinga, es crucial determinar el tipo de carga y las condiciones de trabajo en las que será utilizada. De esta forma, se podrán seleccionar aquellas que cumplan con las especificaciones establecidas por el fabricante, como carga máxima, longitud y coeficiente de utilización, asegurando que se adapten a las necesidades del proyecto.
En el caso de eslingas reutilizables, es imprescindible realizar inspecciones periódicas siguiendo las indicaciones del manual del fabricante. Además, se deben registrar dichas revisiones para mantener un historial actualizado de su estado. Durante su uso, es recomendable llevar a cabo comprobaciones frecuentes para identificar posibles defectos o daños, incluso aquellos que podrían estar ocultos bajo suciedad acumulada.
IMPORTANTE: Siempre consulte el manual de instrucciones del fabricante para obtener información sobre las especificaciones de uso (como carga máxima y longitud) y las pautas de mantenimiento.
Una eslinga debe ser retirada de uso en cualquiera de las siguientes situaciones:
El color de la etiqueta indica el material textil de la eslinga:
Además, la etiqueta debe incluir la siguiente información:
Mantenerse atento a estas indicaciones es clave para garantizar la seguridad y eficiencia en el uso de eslingas en obra.
EJEMPLO DE ESLINGAS QUE DEBEN SER RETIRADAS:

Ejemplo de eslinga de un solo uso.

Eslinga en mal estado que hay que reemplazar.
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